Hoy en día, no es tan difícil o trabajoso acceder a la información. No es raro que, al hacer un trabajo de investigación, se recurra al ordenador, pues éste, con una conexión a internet, es una fuente amplia y muy accesible de conocimiento. De igual manera, tampoco es raro que niños y jóvenes, así como adultos, aprendan la historia de nuestro país o del mundo sin necesidad de leer libros o haber estado en una clase. Tan solo basta con prender el televisor y encontrar el canal adecuado (ejemplo: The History Channel). Todo este avance de las telecomunicaciones nos ha facilitado el acceso a un conocimiento que antes nos era muy difícil extraer. Pero, ¿estamos ganando más de lo que perdemos?
Si bien, la aparición del televisor y el ordenador han sido un avance tecnológico muy beneficioso, también han sido una causa fundamental de la decadencia del libro y la lectura. La mayor de parte de conocimientos que poseemos, proviene de haberlos leído. Podemos abastecernos de cierta información por medio de programas de televisión; no obstante, la información no tendrá la misma calidad que la extraída de un libro. Esto es porque, el libro y la escritura, operan con una sucesión de estímulos colocados en línea, lo cual permite analizarlos y articularlos. En cambio, la televisión y el ordenador, operan sobre datos simultáneos, que se presentan en el mismo momento y sin un orden establecido. Por lo tanto, se pierde también la capacidad de analizar mejor la información, procesarla y entenderla.
Por otro lado, es mucho más fácil conseguir información de la internet que de los libros. Sin embargo, con el libro tienes la garantía de que éste ha sido revisado, aprobado por una editorial y luego mandado a una biblioteca o librería. Por lo que, la información es confiable. En cambio, en la internet no hay restricciones y la probabilidad de encontrar información falsa o distorsionada es muy alta. Esto es debido a que no hay un personal que se encargue de separar la información real de la ficticia; lo objetivo de lo subjetivo.
En conclusión, en esta Tercera Fase, se está perdiendo la lectura y la escritura, lo cual es perjudicial para el conocimiento. El abastecerse de información por medio de un televisor o un ordenador no es malo, pero tampoco es la mejor manera de obtenerla. Podría servir como un apoyo de un tema ya leído y estudiado previamente. La respuesta a la pregunta inicial es no. Se pierde más de lo que se gana. Se gana facilidad, pero se pierde calidad, confiabilidad. La lectura y la escritura son la mejor manera de obtener conocimiento.
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