El futuro que le espera a
Markarián no será muy diferente al de los anteriores directores técnicos de la
selección peruana. Ya que Perú no clasificará al mundial, las ilusiones que se
crearon a partir del contrato del uruguayo se quebrarán y formarán parte de otro
fracaso más. Sin embargo, este DT tiene un carisma con el que ha logrado
ganarse el cariño de la gente. Por lo que, es probable que continúe dirigiendo
después de nuestra eliminación.
La razón por la que no
tendrá éxito no está en Pizarro o en Guerrero. Tampoco en las chelas que se
tomó el “loquito” Vargas o en los cinco últimos (y únicos) minutos que jugó
Farfán en el partido contra Uruguay. Mucho menos está en el mismo Markarían. La
falla no está en el campo técnico, ni los jugadores, ni la prensa. El problema del
fútbol peruano es estructural.
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